DOMINGO XXXI DEL TIEMPO ORDINARIO
1° Lectura (Sb
11,23.12,2)
"...Te compadeces de todos, y aunque puedes
destruirlo todo, aparentas no ver los pecados de los hombres , para
darles ocasión de arrepentirse. Porque tu amas todo cuanto
existe..."
2° Lectura (2T
1,11.2,2)
".. No se alarmen ni por supuestas revelaciones, ni por palabras
o cartas atribuidas a nosotros, que los induzcan a pensar que el día
del Señor es inminente..."
Evangelio (Lucas
19,1-10 )
En aquel tiempo, llegando a Jericó, pasaba Jesús
por la ciudad. Allí había un hombre llamado Zaqueo. Era Jefe de los
cobradores de impuestos y muy rico. Quería ver cómo era Jesús, pero
en medio de tanta gente, Zaqueo no podía verlo, porque era de baja
estatura. Entonces corrió adelante y se subió a un árbol para verlo
cuando pasara por ahí. Cuando llegó a ese lugar, Jesús levantó los
ojos y le dijo: "Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que
hospedarme en tu casa". Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con
alegría. Todos entonces se pusieron a criticar y a decir: "Se fue a
alojar en casa de un pecador." Pero Zaqueo dijo resueltamente al
Señor: "Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y a
quien he exigido algo injustamente le devolveré cuatro veces más".
Jesús, entonces dijo: " Hoy ha llegado la salvación a esta casa; en
verdad, éste también es hijo de Abraham. El hijo del Hombre vino a
buscar y a salvar lo que estaba perdido".